Granadas | Itineraries of taste

Granadas

Pocas frutas tienen la relevancia cultural o han jugado un papel tan importante en la literatura y en la iconografía religiosa como la granada. Desde la Biblia hasta el Corán, desde Las Mil y Una Noches hasta el mito griego de Perséfone, la granada, con su extraña estructura, sus semillas y su jugo carnoso de color rojo sangre, ha cautivado la imaginación durante siglos y se ha convertido en un ingrediente fundamental de la cocina de Oriente Medio.

La fruta toma su nombre del latín granatum, que significa “lleno de semillas”. En francés antiguo se denominó pomme-grenade y en inglés antiguo se interpretó erróneamente dicha denominación como “manzana de Granada", ciudad española fundada por los moros a principios del siglo XI la cual utiliza esta fruta como símbolo heráldico.

Cuando Adán y Eva mordieron la fruta prohibida en el Jardín del Edén, es más probable que fuera una granada que una manzana, y este fruto representaba el conocimiento. El Corán también contiene referencias a esta fruta, con granadas creciendo en los jardines del paraíso.

Las granadas también tienen un papel protagonista en los cuentos populares árabes. En Las Mil y Una Noches, la recopilación de cuentos populares de Oriente Medio publicada por primera vez en inglés en 1706, la protagonista, Sherezade, cuenta varias historias en las que la granada aparece representada. En una, una lucha entre un gato y lobo, el gato se convierte en una resplandeciente y roja granada y se escapa cuando se rompe derramando sus granos.

La fruta está formada por una gruesa piel externa, una pulpa interior blanca y firmes semillas envueltas en una carnosa pulpa rojiza. Cada granada contiene entre 200 y 1400 semillas que se pueden utilizar como aderezo para ensaladas, con carne o trituradas para crear un sirope acidulado usado para marinar carne o pescado, o también exprimidas para producir un zumo sabroso y refrescante.

Se piensa que esta fruta se originó en la región en la que actualmente se sitúa Irán y es la influencia de la cocina iraní la que la llevó a los Emiratos Árabes Unidos, que se encuentran frente a Irán cruzando el Golfo Pérsico y tiene fronteras con Arabia Saudí y Omán.

Aunque la riqueza petrolera de los EAU es la séptima a nivel global, su población es de solo unos pocos más de nueve millones de personas, de los que la mayoría son expatriados. Con una población tan variada e internacional, la cocina del país es un reflejo de las culturas vecinas, tales como Irán y Líbano, pero también tiene influencias mucho más lejanas. Las modernas ciudades de Abu Dabi y Dubai, que han crecido rápidamente como centros del comercio global, funcionan como anfitrionas tanto de restaurantes locales, donde se sirven platos panárabes, como de puestos de avanzada de chefs internacionales famosos.

Antes de que los tomates llegaran de las Américas, las granadas tenían un papel similar en platos de Oriente Medio tanto en forma de zumo como de melaza tipo sirope. Algunos platos iraníes tradicionales, ahora difundidos en la región, tienen como ingrediente fundamental esta fruta.

El Fesenyán es un denso estofado, hecho con zumo de granada y nueces trituradas, que normalmente se sirve con pato u otra ave o albóndigas de cordero. Se acompaña con arroz blanco o amarillo. La Ash-e anar, por su parte, es un tipo de sopa elaborada con granada, verduras y guisantes amarillos partidos y aderezada con hojas de menta y semillas de granada.

Pero son las semillas de la fruta las que más llaman la atención. Se utilizan en ensaladas y en cordero para añadir un toque agridulce que neutraliza la grasa natural; dan un atractivo brillo rojo rubí convirtiéndose así en una promesa de fragrante sabor a Oriente Medio.

Otros secretos

Sabor a primera vista

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