Manzanas Granny Smith | Itineraries of taste

Manzanas Granny Smith

En 1868, la fruticultora británico-australiana Maria Ann Smith “sembró la última de unas manzanas traídas de Sídney”. Más tarde, observó unas pequeñas plantas germinando en el compost y las cuidó. Cuando el pequeño arbolito finalmente dio fruto, su sabor (a pesar de su piel cerosa de un verde intenso) era dulce y jugoso y tuvo un éxito inmediato entre los que lo probaron: la manzana Granny Smith, conocida mundialmente, acababa de nacer.   Nacida en Peasmarsh, Sussex, Inglaterra, en 1799, Smith emigró a Nueva Gales del Sur, Australia, en 1838. Su marido Thomas encontró trabajo allí en el distrito dedicado a la fruticultura cerca de Ryde, actualmente un suburbio de Sídney. La pareja compró un terreno de 9 hectáreas en el que cultivó frutas para su venta en el cercano mercado de Sídney ,donde Smith también se ganó una excelente reputación gracias a sus pasteles de frutas.   Cuando los Smiths crearon su negocio en Australia, el primer manzano del país no hacía mucho que había sido plantado. Parece ser que el Capitán Arthur Phillip plantó uno de los primeros especímenes en Port Jackson, posteriormente Sídney, en 1788. En ese mismo año, se cree que el Capitán William Bligh introdujo la fruta en Tasmania, cuando amarró su barco, The Bounty, en Adventure Bay. Allí, el botánico del barco, Dr. Nelson, plantó tres plántulas y varias pepitas y los frutales crecieron. Tasmania empezó a conocerse como la Apple Isle (Isla de las Manzanas). La tradición de cultivar manzanos continúa aún hoy en día, especialmente en el distrito sureño de Huon, donde actualmente se produce sidra.   A pesar de ser un cruce entre manzana de mesa y manzana silvestre francesa (lo que explica su piel cerosa y su capacidad de conservación durante largos periodos), la Granny Smith rápidamente fue aceptada (inicialmente como “Smith’s seedling” [plántula de Smith]), y se cultivó y extendió en Australia y más allá de sus fronteras. Gracias a la posibilidad de transportarla a grandes distancias sin mayor impacto sobre su sabor, la Granny Smith arraigó y para 1975 esta fruta de color verde brillante constituía más del 40 por ciento de la cosecha de manzanas en Australia.   Actualmente se cultiva en climas más cálidos, gracias a su piel gruesa y su fácil idiosincrasia, y se ha convertido en sinónimo de "la manzana" en los boles de frutas de todo el mundo. Cada mes de octubre el Granny Smith Festival atrae a más de 80.000 personas a Eastwood, el hogar de los Smiths en Ryde.   La Granny Smith ha conquistado también los corazones y la imaginación de artistas y músicos. En 1966, el artista belga René Magritte, para el que esa fruta era como una especie de musa, pintó una límpida y verde Granny Smith sobre la que garabateó “au revoir” (adiós), una referencia indirecta al Jardín del Edén. Al año siguiente, este cuadro estaba colgando en la casa del músico Paul McCartney, gracias al marchante Robert Fraser.   “Un día trajo este cuadro a mi casa”, comentaba McCartney. “Simplemente llevaba escrito Au revoir sobre aquella preciosa manzana verde. Esa gran manzana verde, que todavía tengo en mi posesión, se convirtió en la inspiración para un logo.” Nacía una nueva empresa, ingeniosamente denominada Apple Corps, y los discos del grupo presentaban una foto de una Granny Smith en el centro con el interior de la manzana expuesto en la cara B.   Aunque la Granny Smith es una buena manzana de mesa, con un crujido agradable y un toque ácido previo a una descarga de jugosa dulzura, se usa más para hacer el pastel de manzana perfecto, ya que mantiene bien su forma y aporta un equilibrio entre dulce y ácido que contrasta estupendamente con la masa crujiente del pastel, o como ingrediente para un crumble. Granny Smith (cuya traducción sería “Abuelita Smith”), sin duda, estaría orgullosa.

Otros secretos

Sabor a primera vista

También recomendamos
X